sábado, 4 de febrero de 2017

CUANDO LA MALETA DE LA MEDICINAS PESA MÁS.

La ciudad de #Sevilla se merece un post, le debo un post, ahora intentaré escribir, contar en mi blog lo que vivo pienso y siento en estos momentos.

Las visitas esporádicas a esta ciudad, junto a mis hijos y mi marido ha sido para mí una especie de bálsamo, una terapia. Pues bien, cuando nos planteamos a largo o corto plazo una estancia más larga en Sevilla, nos damos cuenta de que no podemos. 

Mi fibromialgia y otras patologías me han convertido en una enferma crónica, necesito tomar un número determinado, de pastillas cada día; tengo mi tarjeta, mi receta electrónica donde aparece todo mi historial, aquí en mi ciudad y aparecería en cualquier otro lugar de mi comunidad autónoma, no lo haría en Sevilla por ejemplo.

En el año 2011, en Agosto,  gobernando Zapatero, se aprobó el real decreto 9/2011 que establecía el formato único y común de tarjeta sanitaria valida para todo el sistema nacional de salud, en 2013 ya gobernando el PP se aprobó el modelo y los datos necesarios para la tarjeta; el plazo para que todas las tarjetas sean las que establecen estos decretos finaliza el 4 de Octubre de 2018. Según van las cosas, ni se van a cumplir los plazos ni por supuesto existirá una tarjeta sanitaria única valida para todos los servicios en todo el territorio nacional. Solamente si las CCAA que tienen las competencias sanitarias tuvieran interés y capacidad política podría atisbarse una solución en este tema.

Mi medicación va saliendo en la farmacia cuando corresponde, pero por lo anteriormente citado no puede salir en ninguna otra comunidad autónoma, en este caso, Andalucía ( Sevilla).

Viajo con una mochila de pastillas, el tratamiento que médicos y especialistas me han recetado, pero la continuidad mensual no me permite una estancia de más de 15 días, porque las medicinas como comento más arriba no saldrían en Sevilla.

Si nos planteamos un traslado a esa ciudad, tendría las prestaciones del sistema andaluz, pero perdería las que estoy disfrutando ahora, es decir, regresar a mi ciudad sin ningún derecho, solo una atención sanitaria puntual. Es decir, sin la dispensa de los  medicamentos que necesito cada día.

¿Tan difícil es que los políticos cumplan lo que prometen? Está visto y demostrado que las personas con enfermedades crónicas, discapacitados, ancianos... las personas más vulnerables no les interesamos.

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