jueves, 11 de agosto de 2016

LA GALLINA (EN RECUERDO DE MI HERMANO MANOLO)


Cuando se aproxima el tercer aniversario de la partida de mi hermano Manolo, quiero recordarlo a través de este post, una especie de homenaje, pero no algo triste, sino una anécdota de las muchas que compartimos. 

Cuando nació mi hermano Santiago, el hermano  mayor, mis padres no se imaginaban que después de 10 años llegaríamos tres hijos más, mi hermano Manolo, 2 años más tarde nací yo, y al cabo de 6 años llegó mi hermano Marcelo, con lo cual, la diferencia de edad entre nosotros era muy diversa; los que menos nos llevábamos eramos mi hermano Manolo y yo, con lo cual compartimos niñez, adolescencia, y muchos secretos y complicidad, y sobre todo mucho mucho cariño hasta que falleció (todavía me cuesta superar su duelo)

Mi madre solía hacer la matanza en un pueblo de las Villuercas, y se llevaba al hermano pequeño, nosotros nos quedábamos con mi padre que era muy buen cocinero.

Uno de los juegos que más nos gustaban era encontrar los huevos que ponían las gallinas, el que encontrara más huevos ganaba. Teníamos una terraza y una parte estaba dedicada a criar varias gallina, teníamos un gallinero. Recuerdo como cada tarde, mis padres por dentro de la terraza y mi hermano y yo por fuera, por el acerado, limpiábamos la terraza echando mucha agua y dejando el gallinero como los chorros del oro. las gallinas estaban gordas y lustrosas.

Pues en una de esas salidas de mi madre para hacer la matanza, al regresar, echó en falta a una gallina muy ponedora como ella decía y pregunto a mi padre, mi padre le dijo: "la he tirado" ¿Cómo qué la has tirado? mi madre se puso de los nervios, yo no sé lo que salió por aquella boca, hasta salió a buscarla por el barrio y preguntó a las vecinas si la habían visto. La explicación que le dio mi padre fue que no estaba gorda y lustrosa como las otras, y que se habría colado en la terraza, y por lo visto es que estaba despeluchando y por eso tenía mal aspecto. Mi madre sabía mucho de gallinas... 

Mi hermano Manolo y yo nos mondábamos de risa con la gallina, bueno, sin la gallina. "Pobrecita, dónde andará" decía mi madre

Pues eso... que me siento orgullosa de ser tu hermana y de todo lo que hemos compartido, y que mientras sigamos recordándote seguirás entre nosotros. 

Te quiero.

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