domingo, 10 de enero de 2016

CHARLAS Y OPINIONES (LO QUE DIGA SU MARIDO)

Unos días antes de las elecciones, en Sevilla, me senté en un un banco de un parque, al poco llegó una señora, muy educada, se sentó a mi lado y empezó a contarme la pena de parque, yo le pregunté ¿por qué? A mi me gusta mucho y cada vez que vengo lo veo así le dije. ¿Es usted de aquí?... Total que empezamos a charlar. El parque en cuestión está en la plaza de Duque de la Victoria,  y está lleno de puestos tipo mercadillo, el problema para esta señora es que esos puestos los montan vendedores ambulantes, la mayoría de color.

Me decía que el alcalde socialista con tal de recaudar impuestos mete allí a cualquiera, da la casualidad de que este alcalde lleva 6 meses y este parque estaba igual con el alcalde que había antes en Sevilla que era del PP. Xenofobia, los negros son negros... Me advirtió que si me hacían algo llamara a la policía.

En fin... le dije que no me daban ningún miedo, incluso les había comprado pendientes y varias cosas; a mi me gustan mucho este tipo de mercadillos y me da igual si son negros o blancos, cada uno tiene derecho a ganarse la vida y más si pagan sus impuestos.

Pues bien, la conversación siguió, me dijo que por Dios, que no entrara el de la coleta, y que tenía que seguir el señor Rajoy, yo le dije que a mi no me gustaba ese señor, y ella apostilló que era un poco soso, pero por lo demás a ella le encantaba.

La señora era muy educada y de vez en cuando me preguntaba si me molestaba, yo le decía que no, que desde el respeto y la educación se podía mantener una conversación aunque nuestros puntos de vista fueran distintos.

Después salió Zapatero, el de la herencia, ese señor que tiene la culpa de todo, yo le hablaba de la otra herencia que había dejado, la hucha de las pensiones que Rajoy se estaba gastando, me hace gracia recordarlo y a la vez siento una especie de pena. Si, pena, porque pude comprobar que en siglo XXI, todavía hay mujeres que están sometidas a sus maridos.

Me decía: que yo era muy joven y que eso de la política era cosa de los maridos, que le preguntara al mío sobre esa hucha que yo decía, que eso no existía, que su marido lo sabía muy bien. La desinformación o la manipulación de la televisión o la prensa en general siempre favoreciendo a la derecha, al PP, da lugar a que los peperos piensen y crean lo que les conviene creer. Pero siempre "lo que diga su marido".

La verdad es que no se que me sorprendió más, su racismo y xenofobia o aquello de lo que diga su marido. Todo esto en una ciudad de 700.000 habitantes y en siglo XXI.

Nos despedimos, me dijo que le había gustado mucho conocerme y que era encantadora, nos alejamos del banco que habíamos compartido, cada una con su historia y su vida, nuestras satisfacciones y nuestras miserias.