lunes, 29 de noviembre de 2010

LA VASIJA AGRIETADA. Paulo Coello


Cuenta la leyenda india que un hombre transportaba agua todos los días a su aldea usando dos grandes vasijas, sujetas en las extremidades de un pedazo de madera que colocaba atravesado sobre sus espaldas.

Una de las vasijas era más vieja que la otra, y tenía pequeñas rajaduras; cada vez que el hombre recorría el camino hasta su casa, la mitad del agua se perdía.

Durante dos años el hombre hizo el mismo trayecto. La vasija más joven estaba siempre muy orgullosa de su desempeño, y tenía la seguridad de que estaba a la altura de la misión para la cual había sido creada, mientras que la otra se moría de vergüenza por cumplir apenas la mitad de su tarea, aún sabiendo que aquellas rajaduras eran el fruto de mucho tiempo de trabajo.

Estaba tan avergonzada que un día, mientras el hombre se preparaba para sacar agua del pozo, decidió hablar con él:
– Quiero pedirte disculpas ya que, debido a mi largo uso, solo consigues entregar la mitad de mi carga, y saciar la mitad de la sed que espera en tu casa.

El hombre sonrió y le dijo:
-Cuando regresemos, por favor observa cuidadosamente el camino.

Así lo hizo. Y la vasija notó que, por el lado donde ella iba, crecían muchas flores y plantas.

-¿Ves como la naturaleza es más bella en el lado que tú recorres? comentó el hombre. – Siempre supe que tú tenías rajaduras, y resolví aprovechar este hecho. Sembré hortalizas, flores y legumbres, y tú las has regado siempre. Ya recogí muchas rosas para adornar mi casa, alimenté a mis hijos con lechuga, col y cebollas. Si tú no fueras como eres, ¿cómo podría haberlo hecho?

“Todos nosotros, en algún momento, envejecemos y pasamos a tener otras cualidades. Es siempre posible aprovechar cada una de estas nuevas cualidades para obtener un buen resultado.”

domingo, 28 de noviembre de 2010

miércoles, 17 de noviembre de 2010

PASTILLAS CONTRA EL DOLOR AJENO

En el primer mundo, si te duele algo hay pastillas para mitigar casi cualquier dolor. Pero… ¿qué pasa si lo que te duele es el dolor ajeno, el dolor de los que no tienen pastillas para curar su sufrimiento?

¿No es genial, que nosotros que tenemos pastillas de casi todo, podamos tomarnos una para calmar el dolor de los que no tienen?

INDICACIONES:
Las pastillas contra el dolor ajeno son indicadas para el tratamiento sintomático de dolor ajeno de intensidad alta, leve o moderada. El principio activo de las pastillas contra el dolor ajeno es el amor. Este principio es parte de un gesto humanitario que actúa directamente en las zonas más necesitadas y su fin es ayudar a aquellos que lo necesitan.

¿CUÁNTO DOLOR AJENO SUFRES ?
Si decides colaborar en esta causa, es porque seguramente sufres de dolor ajeno, una dolencia que afecta, de forma casi endémica, al mundo desarrollado. Si sientes molestias, irritabilidad, sensibilidad… ante el sufrimiento de los enfermos más desfavorecidos, puede que estés contagiado.

¿DOSIFICACIÓN?
Ya seas anciano, adulto o niño, cuantas más pastillas consumas, más ayudarás a los enfermos olvidados. Comparte ese dolor ajeno con la gente que te rodea, ayúdanos a difundir el mensaje. Cuantas más personas estemos afectadas aquí, más enfermos recibirán tratamiento allí.

CADUCIDAD
Nunca es tarde para ayudar. Médicos Sin Fronteras cuenta con el apoyo de 3,8 millones de socios y colaboradores en todo el mundo, y más de 468.000 en España. Gracias a gente como tú, podemos decidir libremente dónde y cúando intervenir, en función de las necesidades humanitarias, y no de intereses políticos, económicos o militares.

lunes, 15 de noviembre de 2010

EXPOPARTY 2010 ( CÁCERES)

Estas son algunas de las imagenes que se pueden ver en la Expoparty, dedicada este año a Belén Esteban, como personaje mediático.













miércoles, 10 de noviembre de 2010

PORQUE LAS COSAS PUEDEN CAMBIAR...

Repaso mis entradas en el blog, y pienso en todo lo que ha cambiado mi vida, desde que empecé a escribir hasta ahora... cada post lleva un poquito de mis vivencias.

Cuando empecé a escribir, la fibro se dejaba notar timidamente, y ahora se pasea a sus anchas por mi cuerpo... ha aprovechado mi vulnerabilidad en algunas ocasiones para entrar, es como una molesta okupa, así la llama Marta, (del libro "Me llamo Marta y soy fibromiálgica"), no me gusta hablar de la enfermedad es darle protagonismo y no se lo merece; se ha crecido en mí y mis armas se van quedando pequeñas, la medicación hace menos efecto... ultimamente está ganando batallas, pero no la guerra... ya veremos... pienso enfrentarme a ella con la seguridad, con la confianza, y sobre todo con la ilusión... a ver que pasa... porque como dice Enrique Bunbury: "Las cosas cambian".

Hace unos días me preguntaba un médico cómo me sentía, y le contesté: incomprendida. Después he reflexionado sobre ello y he llegado a la conclusión que no se puede pedir a nadie, y mucho menos exigir que te comprendan... que te quieran... que te miren... que te abracen o te acaricien... ya lo hacen las personas a quienes les importo.

Un día hablaba con alguien sobre un curso que habiamos compartido y le decía que no había encontrado nada positivo, me decía que tarde o temprano lo encontraría, y es cierto, a veces tiene que pasar el tiempo para darte cuenta de que unas cosas van llevando a otras, aunque en ese momento no nos demos cuenta, no lo valoremos.


Es importante aprender a manejar nuestras historias, llenar nuestros vacios... no depender emocialmente de los demás, porque cada uno tiene su propia historia. Recordando el cuento de Jorge Bucay, a unos nos toca ser cervatillos y a otros puma y viceversa.