martes, 20 de abril de 2010

UNA TARDE EN EL CINE

Es tiempo de actualizar mi blog, me lo debo a mí, y a mis seguidores y visitantes que a pesar de que no escribo nada desde hace tiempo, siguen ahí.

Tengo un montón de entradas que no he publicado en el borrador, y me he propuesto sacar algunas...

Ya he mencionado que me gusta mucho ir al cine, lo que más veo son peliculas españolas porque pienso que hay que apoyar al cine español y porque hay muchas peliculas que merecen la pena ser vistas. Pero no todo el mundo tiene que opinar como yo.

Ha habido días que nos hemos encontrado Montaña y yo solas en una sala donde se proyectaba una película española, mientras que otras salas estaban abarrotadas de gente, viendo otro tipo de películas.

Dicho esto, paso a contar lo que nos ocurrió el último día que fuimos al cine. Cómo otras veces, la sala estaba vacia. Montaña me dijo: Estas son nuestras butacas, pero como no va a venir nadie, nos podemos poner donde queramos... y nos pusimos dos filas más atrás de donde teniamos nuestros asientos.

Empezó a entrar gente... Montaña y yo nos mirabamos... no pasa nada, no va a venir nadie más. Se apagaron las luces y la gente seguía llegando, nosotras con nuestras palomitas y nuestras botellitas de agua de sabores, instaladas, pero un poco mosqueadas, por aquello del sitio...

¿Por qué no nos ponemos en nuestras butacas? Vale... Nos pasamos a la fila de delante. Al momento llegaron dos personas que nos dijeron que esos sitios eran los suyos. Qué no!!! que son los nuestros... y la película empezando... Con tantos sitios como había libres, fueron a llamar al acomodador, y efectivamente estabamos sentadas en sus asientos.

Otra vez con las palomitas, las botellas de agua... qué trajín...para una vez que no nos ponemos en nuestro sitio...

El sábado queremos ir a ver otra vez al cine, pero las dos hemos comentado entre risas: Nos ponemos en nuestras butacas

jueves, 8 de abril de 2010

martes, 6 de abril de 2010

OPINIONES

Hace unos días hablaba (escribía) en una de mis entradas sobre la película "Pájaros de Papel". Me limité a redactar brevemente la sinopsis.
Lo que no conté es que al salir del cine, repiré aliviada por estar en una democracia, por no tener que padecer, como lo hicieron muchos en aquella época una represión sin sentido. Aliviada, por no tener que huir de las bombas... de tanto dolor y tanta miseria.

Al ver reflejada la realidad de aquella época, en libros y películas, me siento aliviada por los tiempos que vivimos ahora.

Me siento aliviada y libre para opinar, para pensar, para decidir lo que quiero hacer, para elegir la gente con la que quiero estar, para leer lo que me apetezca y lo que me guste. Aliviada porque puedo votar, y puedo votar a quien yo quiera.

Aliviada, porque la mujer afortunadamente va teniendo su sitio en la sociedad, algo que se nos negaba.

Pero me preocupa que siga existiendo otro tipo de guerra: La guerra del poder, del pequeño que se siente superior; la violencia sobre las mujeres, sobre los niños... escandalos... La corrupción... millones de euros de fianzas, zancadillas, gente que se toma la justicia por su mano... No se puede defender lo indefendible.

viernes, 2 de abril de 2010

PROCESIONES

Esta mañana, cuando estabamos viendo una de las procesiones, hicieron una parada justamente a nuestro lado para descansar. De pronto apareció una mujer joven, con dos niños y una botella grande de agua y empezó a dar vueltas mirando los pies de los que iban cargando el paso, que llevaban la cabeza cubierta con un capuchón. Nos dimos cuenta enseguida de que iba buscando a alguien para aliviar su sed.

Dió varias vueltas, mirando los zapatos, pero al parecer no encontraba a quien buscaba, Montaña y yo nos miramos y nos hacía gracia la situación. Nada... por más que buscaba..., preguntó a uno de los hermanos de carga por su marido y le dijo que allí no iba, que alomejor iba con la Virgen, y la mujer se fue con sus niños y su botella a ver si allí tenía más suerte.