viernes, 31 de octubre de 2008

El teléfono

Por fin me han instalado la linea del teléfono, no voy a dedicar nada más que el tiempo necesario para hablar de ello (escribir), ha sido una espera innecesaria y desagradable. Sólo decir que me da mucha pena que algunas de las personas que trabajan en telefonica no se tomen en serio su trabajo; atender al público, es un trabajo muy bonito y gratificante. He trabajado de recepcionista y he disfrutado muchisimo haciendolo.

miércoles, 22 de octubre de 2008

¿DONDE ESTARÁ MI LÍNEA? ....de teléfono

Si teneis pensado cambiaros de domicilio, antes de elegir la casa, podeis ir solicitando el traslado de la linea de teléfono, más que nada por lo que tarda, y por las distintas versiones que cada operario te da cuando llamas al 1004 para preguntar. Al principio una señorita muy amable me dijo que solian tardar 15 días, pero que ella ponía en el informe que era urgente y que en una semana lo tendría, pasó la semana y volví a llamar, me atendió otra persona tambien muy amable y me dijo que volvía a reclamarlo con caracter urgente; después te hacen una encuesta para preguntarte como te han atendido, hasta que te das cuenta de que todo se queda en esa amabilidad, pero la linea no te la instalan. Como me hace mucha falta, he seguido instiendo, ya han pasado más de los 15 días que me anunciaron al principio, y me dijeron que me presentaban una reclamación por que ya estaba fuera del plazo que tienen establecido, no me parece ético publicar el numero de la reclamación, me dijeron que en 24 horas me llamarían, ha pasado más de una semana y nada. Hoy he vuelto a llamar, y me he dicho un caballero que el plazo establecido es de un mes. Le he contado todo lo anterior, y me ha dicho que hasta pasado un mes, no se puede hacer una reclamación. ¿en qué quedamos? ¿por qué no se ponen de acuerdo entre ellos y dicen todos lo mismo?. Ya paso de encuestas. Estoy hasta la coronilla, y lo único que quiero es que me instalen la linea de teléfono.

miércoles, 15 de octubre de 2008

La amistad

Dice una linda leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y en un determinado punto del viaje discutieron.El otro, ofendido, sin nada que decir, escribió en la arena:"HOY, MI MEJOR AMIGO ME PEGO UNA BOFETADA EN EL ROSTRO".Siguieron adelante y llegaron a un oásis donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado y lastimado comenzó a ahogarse, siendo salvado por el amigo. Al recuperarse tomó un estilete y escribió en una piedra:"HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVO LA VIDA".Intrigado, el amigo preguntó: - ¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?Sonriendo, el otro amigo respondió:- Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribir en la arena donde el viento del olvido y el perdón se encargarán de borrarlo y apagarlo; por otro lado, cuando nos pase algo grandioso, deberemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón donde viento ninguno en todo el mundo podrá borrarlo.

He encontrado esta pequeña historia y me ha gustado mucho.

jueves, 9 de octubre de 2008

La Mudanza

A veces nos parece, al menos a mí, que algunas circunstancias se eternizan, que no se acaban nunca, luego el tiempo que va pasando nos indica que todo llega, y que también pasa; y va llegando la ansiada normalidad. Estos días entre cajas sin abrir, otras abiertas, muebles, bolsas, más cajas, muchas cajas; han sido interminables. Encuentras una cosa que llevas buscando 2 horas y al momento ya no está, pero si la había puesto aquí, si ¿pero donde?, cuando te has cansado de buscarla, y estás buscando otra cosa, aparece la primera que ya ni te acordabas, en fin un autentico lío. Así son las mudanzas, con los enchufes que no funcionan o la puerta que se te cae encima. Hay otra parte agradable cuando encuentras cosas que ya ni te acordabas y que te hacen mucha gracia como los libros de tus hijos de prescolar, con sus garabatos y sus primeros dibujos,el traje de pastor de tu hijo, el vestido de princesa de tu hija; y aquel regalo que tenías escondido porque te pareció horroroso. Me ha hecho mucha ilusión encotrar un libro de Susanna Tamaro "Donde el corazón te lleve" que creía que lo había perdido. Así con las marcas de la batalla: el cansancio, y los cardenales de los golpes que te has dado, hay que juntar los pedazos de esperanza y arremeter de nuevo. Sin mis hijos, Montaña y Paco, mis hermanos Marce, Manolo y su cuñado Antonio, yo no hubiera podido hacerlo.